Otra vez frente a mí, quiero mirarte a los ojos, mirar como tus labios se entreabren deseando que los selle con los míos, deseando que los saboree, deseando que los tome.
Ahora es cuando más deseo besar tu boca, comer de ti, coger tus nalgas mientras mi boca recorre la tuya, mientras mi cabeza baja por tu cuello y mi lengua, húmeda y caliente desciende lentamente hasta tus pechos, mientras erizo tu cuerpo y tu alma llena de sensualidad.
Quieres que los chupe?, quieres sentir como mi lengua acaricia tus pezones?, como mi boca mordisquea con sumo placer y delicadeza tus pezones?. Entablamos un juego de pasión entre mi lengua alrededor de tus pezones, de tus senos que te hacen estremecer, que ascienden tu llama, te ponen caliente, muy caliente y aprietas mi cabeza contra tus senos diciéndome una y otra vez que no me detenga, que no pare de comértelos, que siga haciéndolo así, que los meta en mi boca, ahhhhhh, siiiiiii, siiiiiiiii, te gusta tanto…
Ahora empujas mi cabeza hacia abajo y son mis manos quienes cogen tu culito. Mi boca que fluye por tu vientre te da pequeños mordiscos que se convierten en estallidos de placer en tu boca. Empujas mi cabeza más y más hacia abajo, quieres que busque tu sexo hasta que lo tengo delante de mí. Pero es muy pronto para volverte loca de placer y tan solo lo beso, lo beso una y otra vez dulcemente, solo por fuera. Noto como estás ardiendo de deseo, como deseas que mi lengua irrumpa en tu sexo. Muerdes tus labios para no gritar mientras tensas tu cuerpo desnudo con espasmos de placer. El juego solo acaba de comenzar.
Es el momento de entregarte aquello que más deseas tener entre tus manos. Aquello que deseas controlar y tener para ti sola. Aquello con lo que has soñado durante cada momento que llevamos juntos.
Me pongo de pie y soy yo quien con una mirada atrevida te indico lo que quiero. Tú obediente, placentera y con tu excitación más viva que nunca, no tardas en comprender lo que quiero que hagas.
Y empiezas a besar mi pecho mientras con tus manos recorres mi espalda. Tu lengua va bajando poco a poco con mis manos guiando tu cabeza, llevándotela de un lado a otro de mi cuerpo. Tus manos, ahora sobre la prenda que cubre mi sexo se apresuran a tocarla dulcemente para notar el poder, la fuerza, el éxtasis que desprende. Rodeas con tu boca mi sexo calentándolo aún más con tu aliento. Pasas tu lengua alrededor de él, como un preludio de lo que va a venir, para finalmente quitarme los shorts y mientras me miras con mirada sumisa, te lo introduces golosamente en la boca. Deseabas que ese momento llegara, parecía no tener final, deseabas tenerlo bajo tu control.
De rodillas bajo mi glande, empiezas a lamerlo, para a continuación bajar por mi pene hasta saciar tú sed de sexo. Tienes una mirada muy traviesa y sabes que eso me pone mucho. Ahora sin pensarlo, te lo metes todo en la boca y consigues arrancarme tanto placer que te ruego que no pares, que sigas succionando un poco más. Tu disfrutas con mi placer, sabiendo que lo haces muy bien, adentro y afuera, lentamente, haciendo de cada movimiento una obra maestra entre tus labios, succionándome todo mientras yo cojo tu cabeza y la empujo contra mí. Pero he de pedirte que lo dejes, porque soy yo quien quiere grabar en tu piel sensaciones de placer imposibles de dibujar.
Es el momento de tumbarte sobre la cama. Sabes cual es mi postura preferida y te pones a cuatro patitas, apoyando tu cabecita sobre la cama y poniéndome ese culito tan hermoso y caliente para que te lo devore. En ese instante, me pongo tras de ti y con mis labios recorro tu espalda mientras con mi lengua te hago estremecer hasta llegar a tu culito, a tu vagina. Empiezo a jugar con mi lengua sobre tu sexo, mientras tú te lo abres para que yo pueda recorrer cada rincón de placer oculto, saboreando tu placer más virginal. Y la sientes una y otra vez, sientes como mi lengua te llena, como está tan húmeda que tu coñito tiembla a cada movimiento, a cada mordisco que te doy en tus labios, rogándome que no pare de hacerte mi presa, insistiéndome en que te lo coma. Como un cazador furtivo, exploro los lugares más recónditos de tu cuerpo, capaces de elevar tu pasión y que te hacen estremecer.
Sé que el momento está cerca y es entonces cuando me pongo sobre ti, aún a cuatro patitas y acercándote a tus oídos te digo cuanto te voy a penetrar, cuan suave y salvaje será, cuan duro y placentero lo sentirás. Sí, es hora de penetrarte, y cojo mi miembro para poco a poco fundirlo en tu coñito, el cual está muy húmedo, muy caliente, en realidad estás totalmente cachonda y deseando ser follada por mi mientras gimes una y otra vez de placer.
Y te penetro, primero solo un poco, pero no tardas en pedir más y más porque mis movimientos te vician, te atraen. Con caricias penetrantes en la humedad de tu sexogozas abandonándote a caricias que arquean todo tu cuerpo. Separo tus nalgas excitadas entre mis manos para penetrarte totalmente. Nuestros cuerpos sudorosos empiezan a fundirse cada vez más adentro, cada vez más rápido, haciéndote el amor mientras te susurro palabras que te excitan, mientras mi boca come de tu cuello.
Y te penetro, ahhhhh, sí, sigue moviéndote así.
No paras de repetir que siga haciéndote mía, que siga dándote por detrás todo el placer que llevo encerrado dentro de mí. Con movimientos cada vez más profundos, largos e intensos te sientes penetrada hasta la parte más recóndita de tu ser, quieres sentirla dentro de ti y que no salga jamás, quieres que no se acabe, quieres notar sobre tu culito como suavemente te doy golpecitos con mi miembro. Es una sensación que nos enciende a los dos. Tus ojos se abren y me miran de una forma especial. Escucho tus jadeos y te veo gozar.
Estás a punto de alcanzar el clímax y me pides que te tumbe en la cama boca arriba para poder abrazarme mientras excito a la mujer que hay dentro de ti. Tienes ganas de tener tu orgasmo, quieres que te vuelva loca de placer mientras una y otra vez te poseo.
Y así lo hago, te pongo sobre la cama, pero antes quiero recorrer tu cuerpo, besar tu piel, jugar con tus senos, meter mi lengua en tu sexo, hacerte vibrar y gritar de placer para finalmente volver a introducirte todo mi miembro en tu coñito, que arde de pasión por recibir con ansias mi sexo.
Estás totalmente abierta y mientras elevo tus piernas empiezo a penetrarte de nuevo, sé que no va a durar mucho mas, porque tu piel empieza a estremecerse tanto que de un momento a otro estallarás de placer. Me pides que no pare, y te abro las piernas hacia arriba más y más, quieres sentirla dura y grande dentro de ti. Estas a punto de correrte y es entonces cuando me pides que te lo haga más deprisa mientras tus piernas descansan sobre mi hombro.
Coges mis dedos y los chupas, como queriendo tenerlo todo a la vez. Agitada por el placer, tus sentidos te abandonan y mientras tu cuerpo jadea por el fuego interno, un escalofrío recorre tu espalda dejándote casi sin sentido. Ahora tus uñas se hunden en mi espalda, tomando el suficiente aire de mi boca para encender la antorcha que devorará tu orgasmo.
Así, consumiendo tu universo de placer, apuras cada momento, te corres una y otra vez deseando detener el tiempo, mientras por tu coñito fluye un torrente de éxtasis, Ahhhhhhh. Siiiiii, siiiiiiii. En tu largo orgasmo, eres pasión y amor soñado que ruge bajo una tormenta de jadeos.
Ojala pudieras verte como yo te veo, saciada entre tanta agitación, recibiendo la calma arrebatada por mí. Me pides que me ponga de pie delante de la cama, mientras tú te sientas en el borde de la misma. Eres generosa conmigo y quieres darme tanto o más placer del que yo te di. Quieres darme el mejor momento, tu mejor deseo, tu buen hacer. Lo que falta, solo tú sabes hacerlo…….¡házmelo!.
Espero que esto no acabe aquí, porque deseo sentirte de nuevo con la misma intensidad. Eres el deseo que me da la vida en cada amanecer.
domingo 1 de febrero de 2009
El Espejo 2ª Parte
| Reacciones: |
Suscribirse a:
Entradas (Atom)




